• Gloria de la Soledad López Perera

La chica blanca


Mientras el joven de chaqueta roja tocaba la trompeta, ella movía su fino cuello al ritmo de los acordes. Los cuerpos bañados en sudor brillaban bajo las luces tenues del local. Las parejas se meneaban por la estrecha pista poseídos por la voz rasgada de aquel hombre delgado y de grandes ojos. El calor de la noche hacía presagiar que la velada iba a ser larga, nadie quería abandonar el antro. Las camareras se deslizaban por el suelo tan rápido como el espacio les permitía, sirviendo las bebidas espirituales entre los clientes hacinados en las pequeñas mesas del fondo del salón. El intenso humo inundaba el ambiente y el olor a perfume barato se mezclaba con halos de sexualidad contenida. Ella nunca había estado antes en un lugar como aquel, por eso aceptó la peligrosa invitación de Niki.


Mientras intentaba contenerse y demostrar que era una recatada chica blanca que estaba allí solo por casualidad, su cuerpo se meneaba sobre el taburete impulsado por aquella música tan voluble.


Después de varias copas, soltó su bolso y se unió al grupo que con movimientos sinuosos danzaban entrelazando sus esculturales cuerpos. Cerró los ojos y se dejó llevar por aquellas notas sensuales, entonces notó una mano en su cintura pero no se sobresaltó. Aquel joven de ojos pardos se presentó como Pol y como si lo conociera de toda la vida, continuaron bailando. Cerca de las tres de la mañana su querido amigo Niki se le acercó, susurrándole al oído que debían irse; el tren salía a las cuatro y todavía tenían un largo camino que recorrer. Ella lo miró fijamente, no deseaba que la madrugada terminara y menos ahora que en el escenario, una mujer de ingentes labios rojos cantaba The Glory of Love de Otis Redding.


Se despidió de Pol con la promesa de regresar otra noche, pero él necesitaba saber el día, la hora...

Lo contempló con ternura, sus manos no soltaban las suyas y su mirada era la de un niño suplicante, pero no sabía realmente cuando podía volver al club. Sus padres desconocían su pequeña aventura y temía que pudieran llegar a enterarse. Por eso le fue imposible poner fecha a su próximo encuentro.

Se despidió de él bajo la oscuridad de la noche, solo un viejo foco alumbraba las siluetas de los jóvenes besándose tímidamente.


Días después, el locutor de las noticias de las ocho relataba el asalto a un club clandestino del sur de la ciudad donde varias personas habían sido abatidas por la policía.

Nunca más volvió a verlo, pero todavía hoy las notas de un blues la transporta a sus templados brazos color café…


 

Gloria de la Soledad López Perera


Nació en Santa Cruz de Tenerife, ( Tenerife-Islas Canarias-España), donde reside actualmente con su familia. Es miembro de la Asociación Cultural de Escritores de Canarias ( ACTE ) y del colectivo Literario Internacional Arando Letras de México en Tenerife. Atraída por el mundo de las letras desde muy pequeña es a partir del año 2015, con la publicación de su primera novela titulada LA LEVA DEL PODER, cuando se implica activamente en el trabajo literario. Muchos de sus microrrelatos, relatos, cuentos, poemas, nanorrelatos, siglemas, han sido seleccionados para formar parte de diversas antologías literarias, a nivel nacional e internacional, obteniendo además premios y menciones especiales en gran cantidad de ellos. También colabora con diversas revistas literarias y periódicos digitales a nivel nacional e internacional.


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